domingo, 12 de octubre de 2014

ROJO


Los últimos días de verano se entrelazan con los primeros del otoño. Las temperaturas comienzan a descender, sobretodo a primera hora de la mañana, y para muchos seres unos rayos de sol son imprescindibles para comenzar a moverse. Esta imposibilidad para moverse, esta ralentización en los movimientos, tiene una ventaja para el fotógrafo. Moverse al rededor del sujeto buscando el mejor encuadre o la incidencia de la luz más faborable sin que el sujeto se mueva aporta mayores oportunidades para conseguir una buena toma.
Este es el caso de esta imagen, el la que el motivo inmovil, permanecio en esta actitud mientras busque el mejor encuadre, que me permitio eliminar del fondo distracciones y esta luz lateral que hace resaltar los detalles de su morfología. 

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