martes, 2 de julio de 2013

LO PRIMERO DEL DÍA






Cuando el sol aún no a aparecido en el horizonte pero su resplandor ya lo ilumina todo, la laguna comienza su actividad, y cuando digo la laguna me refiero a la fauna que ha elegido este habitat para vivir.  Las aves, sobre todo, son las que crean más bullicio. Este flamenco dedica estos primeros momentos a acicalar su plumage retorciendo su cuello para llegar a todos los rincones. La pluma debe de estar en perfecto estado para poder cumplir su misión.

Desde un aguardo colocado el día anterior esperamos a que la luz nos proporcione la posibilidad de captar alguna imagen. Aunque estas que aquí muestro no son las más definidas de la serie que realice esa mañana, sí muestran ese momento tranquilo en el que el ave dedica unos instantes para el aseo, instantes, en los que hasta el agua inmóvil resulta un espejo en el que contemplarse.


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