martes, 30 de julio de 2013

EL FLASH DE LA CÁMARA


En la actualidad casi todas las cámaras fotográficas que se encuentran en el mercado disponen de un pequeño flash integrado. La utilidad de este flash que da en entredicho en muchas ocasiones, bien por la creación de los denominados ojos rojos tan molestos en el retrato o por el poco alcance de su haz de luz. Lo cierto es que estos pequeños flashes tienen muchas limitaciones en ciertas modalidades fotográficas  pero van muy bien en otras y aunque un flash externo siempre dará mejores resultados, este pequeño flash puede salvar ciertas situaciones.
Cuando me encontré con esta planta de gordolobo en flor realice barias tomas de la planta en las que utilizando la luz disponible no tuve mayores dificultades. Fue cuando quise mostrar a la planta en el medio en que vive, incluyendo el monte Jabalcuz, a los pies del que se encontraba cuando surgieron algunas dificultades. El monte iluminado por el sol y la planta en la sombra ofrecían un gran contraste que la latitud de exposición de la cámara no era capaz de resolver. Por esto decidí, utilizar el flash integrado en la cámara como solución a la iluminación del primer termino de la imagen. Regular la potencia del flash es una opción parece  en la mayoría de las cámaras. Aquí con el flash en TTL ajuste el destello 1,7 EV por debajo de la medición que realice sobre la luz que reflejaba el monte, pero esta compensación se puede determinar realizando varias pruebas. Los pinos que aparecen en segundo plano quedan en sombra, como se puede comprobar, ya que la potencia no llega a alcanzar esa distancia.
Este es un ejemplo que muestra las ocasiones en las que  el flash integrado en las cámaras puede dar buenos resultados.

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