lunes, 24 de septiembre de 2012

VALLE DEL QUIEBRAJANO


El río Quiebrajano, como su nombre indica discurre en su cabecera por un paisaje angosto y quebrado, rodeado de altas paredes y milenios de historia humana. En sus inmediaciones podemos encontrar desde enterramientos neolíticos y pinturas rupestres, hasta castillos medievales. 
  Tome esta imagen cuando el Sol comenzó a elevarse, sobre las montañas que conforman el valle, justo delante de mi y algo hacia la izquierda. La escena, por esto, está iluminada por un ligero contraluz que proporciona un efecto atmosférico que dota de gran profundidad a la imagen, a la vez que separa las formaciones montañosas que marcan la ortografía del lugar. El incluir el castillo de Otiñar en el encuadre era una de mis pretensiones, tanto para añadir un componente conocido que indicase, por comparación, la sensación de  escala y por tanto mostrase la magnitud del lugar, como para mostrar las huellas de la presencia humana a lo largo de su historia. La elección del primer termino también estaba preconcebida. Quería mostrar el tamaño tan impresionante de las paredes verticales que encajonan el cauce del río. Al mostrar el primer plano  de la imagen sin luz directa , en oscuridad, hace que esta masa casi negra aporte aun más sensación de lejanía a la imagen bidimensional. 
   La idea de la conversión de la imagen a blanco y negro se formo al realizarla  ya que el contraluz elimino cualquier protagonismo del color y el monocromo aporta una gama tonal que me atrae mucho más.

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