lunes, 30 de julio de 2012

PAISAJE


Habitualmente se ha tenido la idea de el objetivo gran angular es la óptica definitiva para la realización de fotografías de paisaje y aunque suele ser ideal para muchas de las tomas que podemos realizar en  los lugares que visitamos, la capacidad de aislar elementos concretos que forman el paisaje y la de comprimir la atmósfera de este que tiene el teleobjetivo nos puede proporcionar excelentes imágenes. 
Encontré este resalte rocoso protegiendo el redil para ganado, que parece estar en desuso.Me llamo la atención lo agreste ortografía del lugar, rodeado de barrancos y me transporto al tipo de vida que habrían llevado las personas que pastoreaban en estos lugares de tan difícil acceso.
Aunque es cierto que un angular hubiese mostrado  la grandeza del paisaje repleto de laderas empinadas y profundas depresiones, el cercado de piedra habría desaparecido confundido con el resto de rocas que conforman el lugar. El teleobjetivo me ayudo a colocarlo en primer plano dándole todo el protagonismo. La compresión que realiza la óptica, habitual en los teles, imprime un mayor dramatismo a la imagen. Otra particularidad  es la diferenciación de tonalidades frías y cálidas que se  acentúan más aun por una mayor longitud focal. 

Objetivo 70-200 f2,8 a 200 f8 y 1/400 de velocidad, ISO 400

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