sábado, 31 de marzo de 2012

ALERTA




 Todos los seres necesitamos un espacio vital donde desarrollar nuestra vida. Solo dejamos que este espacio sea invadido o traspasado por un reducido numero de seres, previo consentimiento eso sí, y si no es así protestamos y luchamos hasta que este espacio queda libre. Incluso las plantas en su pasividad luchan unas contra otras por abrirse camino hacia  la luz del sol que les proporciona la vida. En el agua el comportamiento es idéntico, y aunque no se puede delimitar con referencias claras el territorio existe una distancia mínima consciente que al ser rebasada suscita la alerta. 
El macho de malvasía entra en alerta irguiendo su cuello y cola para anunciar al intruso que ha traspasado el limite. Si la intrusión persiste el ave no dudara en arremeter contra el invasor hasta que este se aleje.
Dedicado el tiempo necesario para la búsqueda de alimento, cosa que consigue sumergiéndose en el agua y buceando en busca de plantas, semillas y crustáceos, reposan en la superficie descansando la cabeza entre las pumas del dorso. 
La hembra muy distinta al macho, ya que el dimorfismo sexual en la especie es muy acusado, nada en grupos de dos o tres individuos bajo la vigilancia del macho cuando llega  la época de celo, en la que este viste su plumaje y colores más vistosos.
Un escondite en un lugar con buena visibilidad y una paciente espera me proporcionaron la oportunidad de tomar estas imágenes. El ave ajena a mi estuvo largo rato reposando en el agua, hasta que comenzó su actividad y desapareció bajo el agua.
El trípode es  una herramienta  imprescindible para este tipo de imágenes en las que el prolongado tiempo de espera terminaría agotando los brazos por el peso de objetivo y cámara. En estas imágenes utilice también un 
TC 2x para conseguir llenar el encuadre lo máximo posible con las aves, sin la utilización del trípode hubiesen resultado la mayoría trepidadas.   

No hay comentarios: