lunes, 25 de octubre de 2010

AMANECE


No ha amanecido aun. Es un momento extraño, de transición. La noche no se quiere retirar, pero el día empuja por que ya es su hora, le toca a él. Se lo dicen los pajarillos que empiezan a cantar y a moverse de un lado para otro. Sin embargo los habitantes de la noche se resisten a marcharse y como con resignación buscan un lugar donde cobijarse para pasar el día. Es un momento diferente que solo dura unos instantes hasta que el Sol comience a levantarse perezoso. Tierra de nadie donde la vida y la muerte se juntan en un desenlace terrible, ¿por qué? Es la hora en la que los predadores, los que subsisten cazando, aprovechan la escasa luz para dar caza a sus desprevenidas presas.
Allí esta, el árbol, testigo del desenlace…inmóvil, etéreo, muerto, apunto de disolverse con el universo. Quizás la próxima vez ya no estará ahí. Su tronco habrá cedido al peso de sus ramas y habrá caído al suelo, se diluirá con la tierra. Se desintegrara en minerales y sustancias, que quien sabe… puede que pasen a formar parte de un nuevo árbol, o de hierba que  sirva de alimentó a cualquier animal y así pasar a formar parte de cualquier otro ser, participar en  la inmortalidad.
Ahí está el fotógrafo… observándolo todo Como un testigo

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